| 家事労働の国際デー 家事労働の国際デー 1983年に第二フェミニストEncuentroラテンアメリカとカリブ海の間に、この日付は、家庭内での女性の仕事の認識に貢献することを宣言しました。 水曜日2020年7月22日 1983年、第二フェミニストEncuentroラテンアメリカとカリブ海の間に、それは家事労働の国際デーとして、7月22日を宣言することに合意しました。このステートメントの目的は、介護の仕事として含まれている活動に関連して、家庭内での女性の仕事の認識に貢献しました。 アルゼンチンでは2017年第3四半期の最新ILOの報告書によると、女性の人口の31%は、人々の家とケアのタスクを実行するのを担当していました。私たちは、その後、女性の職業構成のものではないマイナーの図を参照してください。同様に、同期間における民家の雇用は75%の無登録の割合に達しました。また、レポートのショーどのように強い女性(ILO、2018年)の雇用への統合に自宅のように子供の存在/のコンディショニング。私たちは介護の仕事や家事について話すときしかし、私たちは何を意味していますか? 合意された定義のためのケアのタスクは、人(ECLAC、2012)の存在と発展のための基本的なニーズを満たすために行われた活動の集合であることを結論に達しました。したがって、すべてのパーソナルケアを目的とした活動、他人の直接ケア、(食品、消耗品キットや学校用品の購入など)が行われ、これらのタスクの前提条件を提供していますこれらのタスクの管理と組織同じ時間に投与し、(など家族全員を送るの基本的なニーズを満たすために、食品、学校活動を実施助けを、料理)。 私たちが知っているように、特定のグループに対する差別に向けた社会現象における不平等がある傾向が高まっています。タスクを介護するために、我々は、男性と女性に割り当てられた責任、役割と機能の周りの男女の構造によって交差していることに注意してください。歴史的に、労働の性的部門のアンカー、国内のヨーヨーにリンクされたタスクは、女性の生殖タスクとして設立されました。 今日では、女性の有給労働力を超えて、変更された介護の仕事に対する責任とその開発は、女性の手の中にあるように続けています。母親、祖母、姉妹、叔母、隣人、友人と有料国内の労働者が家庭やそのメンバーの福祉を遂行するために必要なケア無数のタスクを具現化し、維持する人々です。 女性が未払いの活動に専念時間が長く、毎日の作業日数に換算ありません。何それは企業で行われ、無給と目に見えない国内の仕事と一緒に仕事を支払ったダブル平日、すなわち、として知られています。これは、より強く介護サービスの提供を買う余裕はない、これらの女性が現実に影響を与えます。したがって、これは家の外で他の地域との活動に時間を費やしての可能性を低減、和解の仕事と家庭生活の難しさを増します。 、衛生上の緊急事態の開始までの女性を走ってきた賃金労働と家事労働に関連する活動:しかし、パンデミックの現在のコンテキストでは、この二重の勤務時間は急速日ファイブの一時的なsuperposciónに変身しました家庭に教室をもたらす教育機関に出席停止しなければならなかった人として、彼らは/学校の活動や子どもたちのサポートを追加しました。 責任レクリエーション活動は学校でもなかったし、多くのケースでも、以前に、このような範囲内の動物も生きて一緒にしなければならない責務として外注可能性がタスクを追加すると同じ意味で、それらが組み込まれました家、とりわけ、などの古い/大人のための思いやり。 INADIから、我々は介護作業の均等配分が均等な機会と職場での平等のための基礎であることを理解しています。活動の変性は、家庭内で行わ女性の労働権を促進し、強く自分の職業統合とキャリア開発に影響を与え、差別的慣行をebbingとで動作して社会的なパラメータを再配置する際の基本的な貢献でありますこのグループの不平等と除外と関節。 | Día Internacional del Trabajo Doméstico Día Internacional del Trabajo Doméstico Durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1983, se declaró esta fecha para contribuir al reconocimiento de la labor de las mujeres dentro de los hogares. miércoles 22 de julio de 2020 En 1983, durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se acordó declarar el 22 de julio como el día Internacional del Trabajo Doméstico. El objetivo de esta declaración fue contribuir al reconocimiento de la labor de las mujeres dentro de los hogares, en relación a las actividades que se encuentran comprendidas como tareas de cuidado. En la Argentina según el último informe de la OIT, para el tercer trimestre de 2017 el 31% de la población femenina se encontraba a cargo de realizar tareas del hogar y de cuidado de personas. Vemos entonces que no representa una cifra menor en la composición ocupacional femenina. Asimismo, el empleo en casas particulares alcanzó en ese mismo periodo una tasa de no registración del 75%. El informe también muestra cuán fuerte es el condicionamiento de la presencia de niños/ as en el hogar sobre la inserción en el empleo de las mujeres (OIT, 2018). Ahora bien ¿a qué nos referimos cuando hablamos de tareas de cuidado o de trabajo doméstico? Para una definición acordada se llegó a concluir que las tareas de cuidado son el conjunto de actividades que se realizan a fin de satisfacer las necesidades básicas para la existencia y el desarrollo de las personas (CEPAL, 2012). Se trata por tanto de todas las actividades orientadas al cuidado personal, el cuidado directo de otras personas, la provisión de precondiciones para que esas tareas se efectúen (como por ejemplo la compra de alimentos, de insumos de botiquín o de útiles escolares) y la gestión y organización de dichas tareas (cocinar los alimentos para satisfacer la necesidad básica de alimentación de todo el grupo familiar, ayudar a la realización de actividades escolares, etc. ), administrando el tiempo de las mismas. Como sabemos, cuando existe desigualdad en los fenómenos sociales la tendencia hacia la discriminación de determinados colectivos va en crecimiento. En el caso de las tareas de cuidado, observamos que están atravesadas por construcciones de género en torno a las responsabilidades, roles y funciones que se asignan a varones y mujeres. Históricamente, y con anclaje en la división sexual del trabajo, las tareas vinculadas con lo doméstico-reproductivo fueron establecidas como labores femeninas. En la actualidad, más allá de que la participación laboral remunerada de las mujeres se haya modificado, la responsabilidad de las tareas de cuidado y su desarrollo continúa recayendo en manos femeninas. Madres, abuelas, hermanas, tías, vecinas, amigas y trabajadoras domésticas remuneradas son quienes encarnan y sostienen las innumerables tareas de cuidado que son necesarias para llevar adelante los hogares y el bienestar de sus integrantes. El tiempo que las mujeres destinan a las actividades no remuneradas se traduce en jornadas de trabajo diarias más largas; lo que es conocido como la doble jornada laboral, es decir, la que se desarrolla en las empresas como trabajo remunerado sumada a la de trabajo doméstico no remunerado e invisibilizado. Esta realidad afecta más intensamente a aquellas mujeres que no pueden pagar servicios de provisión de cuidados. Por tanto, esto incrementa las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, reduciendo las posibilidades de dedicar tiempo a otros ámbitos y actividades por fuera del hogar. No obstante, en el actual contexto de pandemia esta doble jornada laboral se ha transformado rápidamente en una superposción temporal de cinco jornadas: a las actividades relacionadas con el trabajo asalariado y el trabajo doméstico que venían ejecutando las mujeres hasta que comenzó la emergencia sanitaria, se fueron sumando las actividades de apoyo escolar de los y las niños/ as que han tenido que dejar de asistir a las instituciones educativas llevando las aulas a los hogares. En el mismo sentido, se incorporaron como responsabilidades las actividades recreativas que también se encontraban dentro de colegio, y en muchos casos se le suman también las tareas que anteriormente se podían terciarizar como ser responsabilidades que tengan que ver con animales que convivan también dentro de los hogares, el cuidado de con adultos/ as mayores, entre otras. Desde el INADI entendemos que la igual distribución de tareas de cuidado es la base para la igualdad de oportunidades y de trato en el ámbito laboral. La desnaturalización de las actividades que se desarrollan dentro del hogar constituye un aporte fundamental a la hora de promover los derechos laborales de las mujeres y condiciona fuertemente su inserción ocupacional y el desarrollo de carrera, menguando las prácticas discriminatorias y reordenando los parámetros sociales que operan en articulación con la desigualdad y la exclusión de este colectivo. |